MAURO MORENO

Mauro Moreno no llegó a Puerco Motel.

Lo construyó.

Caleño, director creativo, realizador audiovisual, fotógrafo por obsesión, melómano sin rehabilitación conocida y miembro orgulloso de una generación que alcanzó a conocer el mundo antes de que un algoritmo decidiera qué canción escuchar, qué película ver y de qué mierda indignarse ese día.

Ha pasado buena parte de su vida entre cámaras, televisión, música, diseño, publicidad e imágenes. Trabaja dirigiendo ideas, pero sigue comportándose como alguien que quiere ensuciarse las manos haciéndolas. Puede estar pensando una campaña para televisión y, veinte minutos después, discutiendo por qué una lente de 85 mm cuenta una historia distinta a una de 35.

Le interesan el cine, la música, la fotografía, la literatura, la televisión, la cultura popular, la tecnología, la inteligencia artificial, el sexo, la nostalgia y prácticamente cualquier cosa que permita hacerse una buena pregunta.

No le interesa demasiado la cultura tratada como museo.

Le interesa cuando todavía está viva, sudando, contradiciéndose y haciendo ruido.

De ahí salió Puerco Motel: un lugar para hablar de lo que vale la pena mirar sin escribir como si alguien estuviera solicitando una beca. Un magazine donde pueden convivir Michael Jackson, una historia de Cali, un disco olvidado, inteligencia artificial, fútbol, una mujer fotografiada en un bar y la resurrección inexplicable de algún aparato que todos jurábamos muerto.

Tiene una debilidad particular por los años 80, aunque sabe perfectamente que la nostalgia es una excelente maquilladora y que regresar realmente implicaría recuperar también teléfonos fijos, directorios de papel y otras tragedias tecnológicas.

Su obsesión, en el fondo, es bastante sencilla:

encontrar una historia donde los demás apenas vieron una noticia.

Y luego encontrar la imagen correcta para contarla.

No ocupa ninguna habitación.

Tiene las llaves de todas.